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Los ligres y el circo |
En
el último programa de Redes, Eduard Punset entrevistaba al pelaontólogo Jack
Horner, quien aboga por la alteración genética de las aves para resucitar los dinosaurios. Con esta
experimentación, no recuperaría una especie de dinosaurio de los que salen en Parque Jurásico o En busca del Valle Encantado, sino que generaría nuevas especies
derivadas de, por ejemplo, las gallinas, que serían dinosaurios en tanto que
tendrían cuatro patas (dos superiores cortas y dos inferiores más largas), cola
y piel sin plumas.
Más
allá de los juicios éticos, hay algo que me llamó la atención poderosamente. A
pesar de que el programa quiso justificar los experimentos realizados por el
equipo de Horner, aseverando que contribuían al estudio y obtención de células
madre, el científico insistía en que el verdadero motivo por el que el hombre
quería alterar los genes de las gallinas es porque a los niños - y a él mismo - les gustaría tener este nuevo
dinosaurio como mascota.