viernes, 8 de febrero de 2013

Gato y rata



Caminaba alegremente junto a mi acompañante cuando, en mitad de la calzada, vimos cómo una rata huía de un gato. Quizá sorprendidos por nuestra presencia, ambos frenaron su carrera - hacia la cena uno, hacia la supervivencia ambos - y quedaron inmóviles: el gato mirando hacia nosotros, la rata sin apartar ojo de su perseguidor. Fue sólo un instante el que bastó a la rata para saltar y atacar el hocico del despistado Tom, alentada por un pequeño gruñido ratuno. Tanto el gruñido como el movimiento fueron más propios del maestro Splinter que de una rata del montón.

Mientras la gata huía por entre los coches aparcados, el gato se cobijó bajó el auto más cercano a nosotros, mirándonos con rencor porque esa noche habíamos - sin quererlo - concentrado el celo de la lucha de clases (animal) en su figura. 

Ésta es la historia de cómo el débil puede hacer frente al poderoso y salir victorioso.

7 comentarios:

  1. Sería lucha de clases si el gato no tuviese que comer también a la rata para sobrevivir, sino que la quisiese matar simplemente para añadirla a su colección de ratas muertas en su lujoso chalé de La Moraleja al que invita a otros gatos ricos estúpidos a beber vermú y a especular online en la bolsa.

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    1. Quizá los gatos que viven en lujosos chalés de La Moraleja y que invitan a otros ricos gatos para beber vermú y especular en bolsa crean que necesitan coleccionar ratas muertas (o esclavos) para sobrevivir.

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    2. ¡Muchas gracias por su comentario, Don Albret!

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  2. Acompañante8/2/13 20:25

    Continuación de la historia... tras el ataque del maestro Astilla al distraido felino, Nuriosa echa a correr como alma que lleva el diablo, perseguida por el valeroso y subversivo roedor. ¿Qué prefieren ser cabeza de ratón ó cola de león?

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    1. Sr. Acompañante, ¡qué ilusión verle por aquí! Pues sí, el subversivo roedor se envalentonó y quiso imponerse al cazador más peligroso. Por suerte, unas botas ruidosas bastaron para ahuyentarle.

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  3. ANGELINES17/2/13 20:07

    Hay muchas ratas sueltas, y no hay gato que las alcance....

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    1. Y más ahora, que salen ratas de debajo de las piedras.

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